
El Monte de los Olivos
Visitar el Monte de los Olivos no es solo recorrer un espacio bíblico; es recorrer un itinerario interior que va de la oración a la entrega, de la noche a la esperanza, del miedo a la misión. Por eso, para muchos peregrinos, este lugar no se recuerda tanto por lo que se ve, sino por lo que se comprende y se reza. Aquí Jerusalén deja de ser solo una ciudad y se convierte en un espejo del corazón humano, llamado, una y otra vez, a confiar.
























