La mejor recompensa: el cariño y reconocimiento de CECO tras su peregrinación a Roma con Haya Peregrinaciones

La mejor recompensa: el cariño y reconocimiento de CECO tras su peregrinación a Roma con Haya Peregrinaciones

En Haya Peregrinaciones creemos que cada viaje es mucho más que un itinerario: es una experiencia de encuentro, fe y crecimiento compartido. Por eso, recibir el cariño y la valoración de quienes han confiado en nosotros es, sin duda, la mayor recompensa.

Del 10 al 13 de marzo de 2026 tuvimos el inmenso honor de acompañar a un grupo de peregrinos de la Asociación de Ciegos Españoles Católicos (CECO) en una peregrinación a Roma que permanecerá para siempre en nuestra memoria.

Nuestro compañero Demetrio Espallardo tuvo la fortuna de compartir con ellos cada momento de este viaje, marcado por la cercanía, la amistad y una profunda vivencia espiritual.

La peregrinación comenzó con la cálida acogida de D. Miguel Márquez Calle, Superior General de los Carmelitas Descalzos, quien recibió al grupo en la Casa Generalicia de la Orden. Allí celebraron una emotiva Eucaristía, en la que las lecturas fueron proclamadas en braille, reflejando el espíritu de inclusión y participación que caracterizó toda la peregrinación.

Uno de los momentos más emocionantes tuvo lugar durante la Audiencia General del miércoles, cuando Su Santidad el Papa León XIV saludó personalmente a cada uno de los peregrinos y también a Demetrio. Fue un encuentro lleno de cercanía, humanidad y alegría que dejó una huella imborrable en todos los asistentes.

En esa ocasión, los miembros de CECO entregaron al Santo Padre un regalo muy especial: un globo terráqueo físico en relieve, acompañado de un lápiz digital que permite identificar de forma sonora los principales accidentes geográficos del mundo. Un obsequio cargado de simbolismo, con el que quisieron representar la universalidad de la Iglesia y visibilizar la realidad de las personas con discapacidad visual.

La peregrinación culminó con otro instante de profunda emoción: la celebración de la Eucaristía ante la tumba del Papa Francisco, en la Basílica de Santa María la Mayor. Un momento vivido desde la oración, el agradecimiento y la esperanza, que puso el broche de oro a unos días inolvidables.

Pero si algo nos llena especialmente de orgullo es el mensaje que CECO ha querido hacernos llegar tras esta experiencia. Sus palabras reflejan la satisfacción por una peregrinación cuidadosamente preparada, el trato cercano recibido y el acompañamiento humano que hizo posible que cada participante pudiera vivir plenamente este encuentro con la Iglesia universal.

Para todo el equipo de Haya Peregrinaciones, y muy especialmente para Demetrio Espallardo, ha sido un auténtico privilegio caminar junto a este extraordinario grupo de peregrinos. Su testimonio de fe, su alegría y su capacidad para superar cualquier barrera nos han dejado una profunda enseñanza.

Gracias a todos los participantes por vuestra confianza, vuestro afecto y vuestro ejemplo. Vosotros habéis demostrado que las peregrinaciones más importantes no solo se recorren con los pies, sino, sobre todo, con el corazón.

Un fuerte abrazo para toda la familia de CECO. Esperamos volver a encontrarnos muy pronto en un nuevo camino de fe.

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