Hay viajes que se recuerdan por los paisajes, otros por las personas que conocemos y algunos por las experiencias que vivimos. Pero existen peregrinaciones que dejan una huella mucho más profunda: aquellas que transforman el corazón y nos permiten encontrarnos con Dios de una manera única. Por eso, con enorme alegría, volvemos a Tierra Santa con Haya Peregrinaciones, del 7 al 14 de diciembre de 2026, para recorrer juntos los lugares donde la historia de la salvación se hizo realidad.
Desde hace siglos, los peregrinos que regresan de Tierra Santa coinciden en una misma afirmación: visitar estos lugares es descubrir lo que muchos santos y estudiosos han denominado “el quinto Evangelio”. Después de conocer Nazaret, Belén, el Mar de Galilea o Jerusalén, las páginas de la Escritura se leen de una forma completamente distinta. Los relatos evangélicos cobran vida, adquieren profundidad y se comprenden desde una nueva perspectiva. Allí, cada paisaje, cada sendero y cada rincón ayuda a entender mejor las palabras y los gestos de Jesús.
Tierra Santa no es un destino cualquiera. Es la tierra donde Jesús nació, creció, predicó, realizó sus milagros, entregó su vida y resucitó. Cada camino, cada piedra y cada paisaje nos habla del Evangelio de una forma viva y emocionante. Allí, la fe deja de ser solamente una lectura o un recuerdo para convertirse en una experiencia tangible, cercana y profundamente conmovedora.
Durante ocho días tendremos la oportunidad de caminar por los escenarios que marcaron la vida de Cristo, compartiendo momentos de oración, celebración y fraternidad. Será una peregrinación para mirar con nuevos ojos los pasajes del Evangelio y descubrir que aquellos acontecimientos que conocemos desde niños sucedieron en lugares reales que siguen acogiendo a los peregrinos de todo el mundo.
Nuestra primera gran parada será Nazaret, la ciudad de la Anunciación. Allí contemplaremos el misterio del “sí” de María, aquel instante decisivo en el que comenzó la historia de nuestra redención. Pasear por sus calles invita al silencio y a la reflexión, imaginando la vida cotidiana de la Sagrada Familia y los años ocultos de Jesús.
Desde Nazaret nos dirigiremos a Caná de Galilea, donde tuvo lugar el primer milagro de Jesús al convertir el agua en vino durante unas bodas. Este lugar especial nos recuerda la importancia de la familia, del amor y de la presencia de Cristo en nuestra vida diaria. Para muchos peregrinos, visitar Caná supone renovar el compromiso matrimonial o dar gracias por la vocación familiar recibida.
Continuaremos hacia el majestuoso Monte Tabor, identificado tradicionalmente con el lugar de la Transfiguración. Desde su cima contemplaremos unas vistas espectaculares de Galilea mientras meditamos aquel momento en el que los discípulos pudieron vislumbrar la gloria de Cristo. Es un lugar privilegiado para renovar la esperanza y fortalecer la confianza en Dios.
Uno de los momentos más emocionantes del viaje será el encuentro con el Mar de Galilea, escenario de innumerables pasajes evangélicos. A orillas de estas aguas Jesús llamó a sus primeros discípulos, calmó la tempestad, caminó sobre las aguas y proclamó el Reino de Dios. Permanecer allí, en silencio, permite comprender de una manera nueva la cercanía con la que Cristo se dirigía a quienes le seguían.
Y será precisamente junto al Mar de Galilea donde viviremos uno de los momentos espirituales más especiales de toda la peregrinación: una adoración eucarística frente a las aguas que contemplaron la predicación de Jesús. En un ambiente de recogimiento y oración, tendremos la oportunidad de poner nuestra vida ante el Señor, escuchar su voz en el silencio y experimentar la profunda paz que nace de saberse acompañado por Él. Sin duda, será un recuerdo imborrable para todos los peregrinos.
También visitaremos el río Jordán, donde recordaremos el bautismo de Jesús. Será una ocasión especial para renovar nuestras promesas bautismales y agradecer el don de la fe. Muchos peregrinos describen este momento como uno de los más intensos del recorrido, un instante de profunda emoción y recogimiento espiritual.
Nuestro camino nos llevará igualmente hasta el Mar Muerto, uno de los lugares más sorprendentes de la región. Más allá de su singular belleza natural, este entorno invita a contemplar la inmensidad de la creación y a descubrir la presencia de Dios en la naturaleza. Un espacio para detenernos, respirar y dejarnos sorprender.
La peregrinación continuará hacia Belén, la ciudad donde nació Jesús. Entrar en la Basílica de la Natividad y acercarse a la gruta donde la tradición sitúa el nacimiento del Salvador es una experiencia difícil de describir con palabras. Allí, frente al lugar donde Dios quiso hacerse hombre, el corazón se llena de gratitud, asombro y emoción.
Finalmente llegaremos a Jerusalén, la ciudad santa por excelencia. Allí recorreremos los lugares más significativos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Caminaremos por las calles de la Ciudad Vieja, recordaremos los últimos momentos de Jesús y visitaremos aquellos espacios que constituyen el centro de la fe cristiana. Jerusalén no deja indiferente a nadie; es una experiencia espiritual que permanece para siempre en la memoria de quienes la visitan.
A lo largo de toda la peregrinación no solo visitaremos lugares santos. Viviremos también una auténtica experiencia de fe compartida. Celebraremos misas diarias, participaremos en adoraciones eucarísticas, momentos de oración comunitaria y diversas celebraciones litúrgicas que nos ayudarán a profundizar en el significado de cada lugar visitado. Cada jornada estará marcada por la reflexión, el encuentro con Dios y la convivencia fraterna entre los peregrinos.
Peregrinar a Tierra Santa significa mucho más que viajar. Significa abrir el corazón, dejarse interpelar por el Evangelio y permitir que la Palabra de Dios cobre vida ante nuestros ojos. Es una invitación a caminar por las mismas sendas que recorrió Jesús, a escuchar sus enseñanzas desde los escenarios donde fueron pronunciadas y a renovar nuestra fe desde sus raíces. Por eso, quienes han tenido la gracia de visitar esta tierra afirman que se trata del “quinto Evangelio”, una experiencia que ayuda a comprender y vivir la fe de una manera nueva.
Del 7 al 14 de diciembre de 2026, queremos volver a vivir esta experiencia extraordinaria junto a todos aquellos que sienten el deseo de acercarse más a Cristo. Será una semana para emocionarse, rezar, descubrir y agradecer. Una semana para compartir la fe con otros peregrinos y para regresar a casa con el corazón renovado.
Volvemos a Tierra Santa con Haya Peregrinaciones. Volvemos a recorrer las huellas de Jesús. Volvemos al quinto Evangelio. Volvemos al lugar donde todo comenzó.
Te invitamos a formar parte de esta experiencia única, un viaje que permanecerá para siempre en tu memoria y, sobre todo, en tu corazón. Porque hay lugares que se visitan una vez, pero Tierra Santa se lleva para toda la vida.
Inscripciones y detalles de la Peregrinación:
https://www.hayaperegrinaciones.com/products/peregrinaci%C3%B3n-a-tierra-santa/710412000001824003


