origen arbol navidad

El origen del árbol de navidad

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El origen del árbol de navidad

En el S.IV, en plena evangelización del norte de Europa, donde la Iglesia tuvo que anunciar el evangelio a los “pueblos bárbaros”, se encontró con una dificultad: Los pueblos del Norte de Europa no conocían la Filosofía griega, el Derecho romano, ni la Moral del Sinaí. ¿Cómo podían anunciar la salvación de Cristo sin conocer las promesas del Antiguo Testamento?

Cuenta la tradición que S. Bonifacio (680-754), evangelizador de Alemania, tomó un hacha y cortó un árbol que representaba al Yggdrasil, y en su lugar plantó un pino, que, por ser perenne, simbolizó el amor de Dios, implantando así una fiesta para subrayar el paso del hombre viejo al hombre nuevo tras el Bautismo. Empezó a celebrarse el 24 de diciembre: la fiesta de Adán y Eva. El primer hombre había perdido la amistad con Dios y el salador venía al mundo para restablecer esa amistad.

El 24 de diciembre, se conmemoraba el día de Adán y Eva explicando así el día en el que la humanidad entera esperaba la venida y el nacimiento del Mesías. En la catequesis, había un árbol (verde para significar la inmortalidad del Paraíso). Y ese árbol estaba repleto de frutos (que después pasaron a convertirse en bolas u otros adornos).

Para explicar el paso del hombre viejo al hombre nuevo, se utilizaba el símil del primer Adán y el Nuevo Adán. El 24 de diciembre era un día penitencial y ayuno.  El 25 de diciembre, se anunciaba a esos pueblos, el Nacimiento de un hombre nuevo para ello ese día se añadía luz al árbol. Encendían velas y las colocaban en el árbol.

Según esta tradición, también se colocaban dulces a modo de regalos para los niños que primero eran dulces azucarados y más tarde pasaron a ser juguetes.

Cuando la Iglesia se enfrentó a la Reforma Luterana del norte de Europa, todo lo que venía del Norte fue automáticamente rechazado, entre otras cosas, el árbol de Navidad. A partir de aquí la Iglesia puso toda la fuerza de la tradición en el Belén inventado por San Francisco de Asís. Sin embargo, el Papa San Juan Pablo II colocó un árbol de Navidad en el centro del catolicismo (Plaza de San Pedro en el Vaticano) junto al Belén, y empezó a hablar de la tradición de San Bonifacio, y del día 24 de diciembre como el día que recordamos a Adán y Eva recuperando así esta tradición cristiana.

En este mundo dividido necesitamos recuperar las antiguas tradiciones de la Iglesia para ello todos deberíamos poner en nuestros hogares un Belén y un árbol de Navidad

El árbol de Navidad nos anuncia la resurrección y la Vida eterna. El último detalle para que sea un verdadero árbol de navidad es poner una estrella encima, en lo alto, que representa a los ángeles que nos han anunciado la salvación.

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