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peregrinaciones por el camino santiago primitivo

Vía Francígena: Un recorrido para hacer al menos una vez en la vida

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Vía Francígena: Un recorrido para hacer al menos una vez en la vida

Si buscas una experiencia de peregrinación que pueda unir una tradición milenaria, un gran patrimonio cultural, lugares de especial significado religioso y el conocimiento de varios países, tienes que conocer la Ruta Francígena, una ruta que va de norte a sur por todo el centro de Europa comenzando en la ciudad inglesa de Canterbury y termina en Roma, centro espiritual del cristianismo y lugar donde “terminan todos los caminos”, según el dicho popular.

Bien sea por sus paisajes o por la importancia histórica que tiene este recorrido, indudablemente la Vía Francígena se ha ganado un puesto entre los principales vías de peregrinación.

¡Adéntrate a conocer todo sobre la Vía Francígena!

Historia de la Vía Francígena

El nombre completo de esta ruta es el de Vía Romeo – Francígena, que vendría a significar ruta que viene de Francia y llega hasta Roma, aunque también es conocida por Itinerario de Sigerico, que fue un arzobispo de Canterbury que ya en el año 990 realizo este trayecto. Si analizamos bien la denominación, se puede entender que la Vía Francígena como tal, sería solamente la parte que va desde Vercelli (Ita) hasta Roma. La parte que va desde Canterbury hasta Vercelli seria por tanto una de las Vías Romeas (es decir, que sirven para ir a Roma) que cruza Europa. La unión de estos dos tramos nos daría la ruta Romeo – Francígena completa, aunque en muchas ocasiones y para simplificar se llama a la totalidad Vía Francígena.

La Vía Romea que va desde Canterbury hasta enlazar con la Vía Francígena, es la que utilizaban los Anglosajones para peregrinar a Roma, uniéndose por el camino otras Vías Romeas de diferentes lugares de Europa, siendo posiblemente la más importante de estas la que unía esta Vía Francígena con el Camino de Santiago en España. El Camino de Santiago puede pues realizarse con destino a Santiago de Compostela o en dirección contraria con destino a Roma.

Bien sea por sus paisajes o por la importancia histórica que tiene este recorrido, indudablemente la Vía Francígena se ha ganado un puesto entre los principales vías de peregrinación.

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Qué es la Vía Francígena

En cuanto a registros históricos se refiere, la ruta Francígena se describe por primera vez en un itinerario dejado por el entonces Arzobispo de Canterbury Sigerico el Serio, el cual utilizó esta vía para volver de Roma en el año 990. Algunas otras crónicas de peregrinaciones durante la Edad Media han descrito aquellos caminos que se unían con la Vía Francígena.

Como dato curioso, se puede mencionar en este punto que en 1980 se logró reconstruir, de forma casi idéntica, el itinerario que siguió Sigerico en su momento, dejando para 1990 la primera edición actualizada del itinerario con el camino completo que se debía realizar. Desde ese momento, en la vía se ha desarrollado una completa estructura de marcado y señalización del recorrido, incorporando alojamientos para poder utilizar esta ruta con seguridad como vía para llegar a Roma caminando o en bicicleta.

La Vía Romea que va desde Canterbury hasta enlazar con la Vía Francígena, es la que utilizaban los Anglosajones para peregrinar a Roma, uniéndose por el camino otras Vías Romeas de diferentes lugares de Europa, siendo posiblemente la más importante de estas la que unía esta Vía Francígena con el Camino de Santiago en España. El Camino de Santiago puede pues realizarse con destino a Santiago de Compostela o en dirección contraria con destino a Roma.

Bien sea por sus paisajes o por la importancia histórica que tiene este recorrido, indudablemente la Vía Francígena se ha ganado un puesto entre los principales vías de peregrinación.

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¿Cuándo se utilizó esta vía?

Si investigamos un poco más en la historia de la Vía Francígena, encontraremos que esta ruta se utilizaba en una época donde la península italiana estaba dominada por lombardos y bizantinos, estando el territorio dividido en dos partes, separadas entre sí por los Montes Apeninos. Los lombardos, en búsqueda de nuevos caminos que evitasen los puertos tradicionales de los bizantinos, hicieron uso de un antiguo paso por las montañas que se denominaba Mons Langobardorum, siendo este conocido en la posteridad como Vía di Monte Bardone (esta vía corresponde al actual Paso de la Cisa).

Para referirse a dicha ruta, se utilizó la denominación de “vía francigena, encontrando prueba de ello en un documento del año 876 del monte Amiata. Con los años, el nombre fue cambiando a Strata Romea o vía Romea (año 990), derivando en que se llamara, a partir del siglo XII y hasta el siglo XV, como Vía Francesca, Strata Francígena y/o Strata Francigenarum. ¡Una historia fascinante sin duda!

Como dato curioso, se puede mencionar en este punto que en 1980 se logró reconstruir, de forma casi idéntica, el itinerario que siguió Sigerico en su momento, dejando para 1990 la primera edición actualizada del itinerario con el camino completo que se debía realizar. Desde ese momento, en la vía se ha desarrollado una completa estructura de marcado y señalización del recorrido, incorporando alojamientos para poder utilizar esta ruta con seguridad como vía para llegar a Roma caminando o en bicicleta.

La Vía Romea que va desde Canterbury hasta enlazar con la Vía Francígena, es la que utilizaban los Anglosajones para peregrinar a Roma, uniéndose por el camino otras Vías Romeas de diferentes lugares de Europa, siendo posiblemente la más importante de estas la que unía esta Vía Francígena con el Camino de Santiago en España. El Camino de Santiago puede pues realizarse con destino a Santiago de Compostela o en dirección contraria con destino a Roma.

Bien sea por sus paisajes o por la importancia histórica que tiene este recorrido, indudablemente la Vía Francígena se ha ganado un puesto entre los principales vías de peregrinación.

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Puntos recorridos por Sigerico en la Vía Francígena

Aunque queda demostrado que la Vía Francígena tiene una historia previa a Sigerico el Serio, no se puede negar que es por él que se hizo popular, razón por la cual vale la pena repasar puntos particulares del recorrido que hizo este icónico personaje para así enmarcar más de la importancia de la Vía Francígena tanto en la antigüedad como en la actualidad.

Dentro de estos puntos recorridos por Sigerico en la Vía Francígena se pueden destacar los que siguen:

  • La Marca Ivrea, ubicada a 65 kilómetros del inicio de la ruta, demarcando lo que ahora se conoce como Vercelli.
  • La Marca Liguria Oriental, misma que se encuentra aproximadamente 261 kilómetros de recorrido de la Vía Francígena, pudiendo dividir este punto en tres tramos:
    • La llegada hasta Vía Emilia.
    • El recorrido por la calzada romana.
    • El cruce de los Apeninos.
  • La Marca Toscana, misma que ya se encontraba a unos 241 kilómetros del inicio de la vía, siendo esta una de las localidades visitadas con más lugares visitados por Sigerico en su momento.
  • El Patrimonio de San Pedro, donde se recorrían los últimos 183 kilómetros de trayecto para la vía Francígena, encontrando como primeros lugares reseñados por Sigerico los que fueron Sce Petir in Pail (un antiguo monasterio) y Acqua Pendente, lugar que aún hoy día puede visitarse.

Para referirse a dicha ruta, se utilizó la denominación de “vía francigena, encontrando prueba de ello en un documento del año 876 del monte Amiata. Con los años, el nombre fue cambiando a Strata Romea o vía Romea (año 990), derivando en que se llamara, a partir del siglo XII y hasta el siglo XV, como Vía Francesca, Strata Francígena y/o Strata Francigenarum. ¡Una historia fascinante sin duda!

Como dato curioso, se puede mencionar en este punto que en 1980 se logró reconstruir, de forma casi idéntica, el itinerario que siguió Sigerico en su momento, dejando para 1990 la primera edición actualizada del itinerario con el camino completo que se debía realizar. Desde ese momento, en la vía se ha desarrollado una completa estructura de marcado y señalización del recorrido, incorporando alojamientos para poder utilizar esta ruta con seguridad como vía para llegar a Roma caminando o en bicicleta.

La Vía Romea que va desde Canterbury hasta enlazar con la Vía Francígena, es la que utilizaban los Anglosajones para peregrinar a Roma, uniéndose por el camino otras Vías Romeas de diferentes lugares de Europa, siendo posiblemente la más importante de estas la que unía esta Vía Francígena con el Camino de Santiago en España. El Camino de Santiago puede pues realizarse con destino a Santiago de Compostela o en dirección contraria con destino a Roma.

Bien sea por sus paisajes o por la importancia histórica que tiene este recorrido, indudablemente la Vía Francígena se ha ganado un puesto entre los principales vías de peregrinación.

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Vía Francigena Etapas

Aunque la historia del camino es fascinante, ahora nos centraremos en las etapas actuales por las que podemos peregrinar. Como ya se ha comentado, la Vía Francígena une directamente a Canterbury con Roma, atravesando de forma directa cuatro países diferentes, a saber: Reino Unido, Francia, Suiza e Italia. Partiendo de Inglaterra, la primera etapa del trayecto corresponde desde Canterbury a Dover, siendo el punto cero del recorrido la catedral de Canterbury (ahí podrás encontrar una piedra que denota el inicio de este camino tan singular). ¡Aquí empieza el viaje a Roma!

Desde el punto antes mencionado y previo a la llegada a Francia, el camino inglés se divide en dos etapas muy bien demarcadas: Shepherdsville y Dover, último lugar al cual deberás dirigirte para cruzar el Canal de la Mancha y empezar la travesía en el siguiente país del recorrido.

Una vez que se acaba el peregrinaje por Inglaterra (el cual tiene un aproximado de 32 kilómetros aproximadamente), comienza la etapa de la vía Francígena que corresponde a Francia, siendo esta la sección más larga del peregrinaje al incorporar cerca de 30 etapas demarcadas de la siguiente manera:

  1. La etapa uno inicia en Calais y termina en Wissant, teniendo una longitud de 19 kilómetros aproximadamente.
  2. La etapa dos que inicia en Wissant y termina en Guînes, contando con casi 20 kilómetros de longitud.
  3. La etapa tres que inicia en Guînes y termina en Licques, teniendo una longitud aproximada de 14 kilómetros.
  4. La etapa cuatro que va desde Licques hasta Lumbres, con 21 kilómetros como aproximado.
  5. La etapa cinco va desde Lumbres hasta Thérouanne, incorporando 15 kilómetros en total.
  6. La etapa seis que engloba desde Thérouanne hasta Amettes, con casi 18 kilómetros de recorrido.
  7. La etapa siete abarca desde Amettes hasta Bruay-la-Buissière, contemplando 15 kilómetros de todo el recorrido.
  8. La etapa ocho que encierra el tramo desde Bruay-la-Buissière hasta Arrás, con 36 kilómetros de recorrido.
  9. La etapa nueve que va desde Arrás hasta Bapaume, teniendo cerca de 27 kilómetros para recorrer.
  10. La etapa 10 que te lleva desde Bapaume hasta Péronne, incorporando 26 kilómetros de recorrido en su interior.

Desde este punto, se pueden resumir las etapas restantes de la vía Francígena en Francia de la siguiente manera:

  • Etapas 11 a 15, yendo de Péronne hasta Reims y abarcando unos 141 kilómetros de trayecto.
  • Etapas 16 a 20, las cuales te llevan desde Reims hasta Bar-sur-Aube, englobando así unos 149 kilómetros de recorrido.
  • Etapas 21 a 30, que encerrarían la última parte del recorrido por Francia al ir desde Bar-sur-Aub hasta Sainte-Croix lo cual engloba cerca de 313 kilómetros de trayecto.

Ahora, llegados a este punto, toca atravesar Suiza para continuar con la Vía Francígena, encontrando un total de 11 etapas que encierran el recorrido desde Sainte-Croix hasta Gran San Bernardo. Con una duración de 214 kilómetros, uno de los rasgos más impresionantes de esta parte del recorrido es que se deben atravesar dos cantones: el Cantón Vaud y el Cantón Vallese. ¡Toda una experiencia sin ninguna duda!

Por último, se tiene la Vía Francígena de Italia, yendo desde Gran San Bernardo hasta Roma, siendo más concretos la Plaza San Pedro, dando por culminado una travesía que engloba 2044 kilómetros de recorrido. Como imaginarás, el tramo de Italia es el más largo en cuanto a etapas se refiere, pasando por diferentes lugares propios de la región y englobando unas 44 etapas que recorren los 1044 kilómetros restantes.

Tradicionalmente, algunos de los peregrinos de la Vía Francígena, tras llegar a Roma, continúan a Tierra Santa donde sí terminan su viaje.

Algunos lugares de interés dentro de la Vía Francígena

Pese a que la Vía Francígena está repleta de lugares fascinantes que reflejan la historia europea, lo cierto es que muchas personas que hacen el recorrido completo concuerdan en que estos son los lugares más bonitos e interesantes para ver y visitar dentro de este recorrido:

  • La Catedral de Notre Dame ubicada en Reims es todo un espectáculo arquitectónico que realmente es reflejo del arte gótico en estado puro.
  • La Iglesia de Chiaravalle, siendo ésta una de las primeras abadías dentro de la Vía Francígena, situada en la frontera de Champaña-Ardenas y Borgogna. ¡Imprescindible!
  • El Parque de los Daini y Châteauvillain, esta última una ciudad francesa es muy conocida dentro de la comuna de la Marne, conocida también como la ciudad de los jardines de agua.
  • Suiza por sí mismo, es un país de los más hermosos del mundo a nivel de naturaleza, pudiendo resaltar el Lago de Ginebra, la Cascada de Pissevache y el Cañón de los Treinta, solo por mencionar algunos ejemplos de lo que podrás encontrar en este recorrido tan impresionante.
  • El recorrido desde Saint Martin hasta Roma, incluyendo las montañas del Valle Aosta, la Llanura Padana hasta los Apeninos de la Toscana.

Razones para hacer el recorrido de la Vía Francígena

La historia detrás de la Vía Francígena y los maravillosos paisajes de los cuales serás testigo no son las únicas razones válidas por las cuales adentrarse a realizar este recorrido. También es posible mencionar otras razones con el mismo peso que te harán considerar, el por qué debes pasar por la Vía Francígena al menos una vez en la vida:

  1. La vía Francígena atraviesa 4 países diferentes, pudiendo empalmar este recorrido con otros propios de Europa (por ejemplo, hay un camino desde España que conecta a la Vía Francígena).
  2. No es necesario recorrer los 2044 kilómetros que componen la vía Francígena. Como se comentó justo arriba, son muchos los caminos que conectan con la vía Francígena y, por tanto, que conectan con Roma. ¡Puedes hacer un recorrido más corto o ir completando etapas año tras año!
  3. Este recorrido te brinda la posibilidad de hacer senderismo urbano, siendo un ejemplo de esto las visitas guiadas que se realizan en Siena que siguen los pasos de aquellos antiguos peregrinos. ¡Puedes acceder a la vía Francígena de forma diferente y más acorde a tu condición física y gustos particulares!
  4. Se atraviesan una gran cantidad de ciudades al recorrer la Vía Francígena, pudiendo formar parte de los eventos culturales que periódicamente se realizan en estos lugares en concreto. ¡Así puedes conocer más a fondo la cultura europea!
  5. Las diferentes zonas que cubren la Via Francigena tienen su propia cultura gastronómica, dando la posibilidad al peregrino de degustar un sinfín de platos representativos de cada lugar.
  6. Pocas personas son las que hacen el recorrido completo por la Vía Francígena, a diferencia de la Ruta de Santiago que es mucho más popular. Ello significa que podrás gozar de mucha más privacidad al hacer esta ruta en comparación a otras rutas similares.
  7. Obviamente es una ruta de peregrinación, pero abierta a todos los tipos de viajeros que estén dispuesta a recorrerla, independientemente de sus creencias, siempre encontrarán una experiencia única y conocerán paisajes y ciudades de indudable belleza.

Consejos útiles para recorrer la Vía Francígena

  • Equípate con la vestimenta adecuada si es que vas a hacer el recorrido de la Vía Francígena a pie, siendo aconsejable que:
    • Tengas un par de zapatos deportivos y un par de calzado bajo para senderismo (aunque esto depende del tramo de la vía que vayas a atravesar).
    • Cuentes con al menos dos camisetas térmicas.
    • Dispongas de pantalones deportivos e impermeables.
    • Tengas un saco de dormir de calidad.
  • Siempre carga contigo brújula y mapas de las diferentes zonas que se van a recorrer, siendo también recomendable que tengas un GPS ya que existen rutas trazadas que no están muy bien actualizadas.
  • Evita las comidas copiosas si estás haciendo este recorrido a pie o en bicicleta. ¡Recuerda que tendrás un largo camino por delante!
  • Ten presente que esto no es una competición y que lo importante es disfrutar del viaje con seguridad. Durante el camino puedes conocer a otros peregrinos y es importante la ayuda mutua entre los peregrinos.

¡Disfruta el viaje sin colocarte alguna fecha límite de principio y fin!

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