peregrinacion a roma y asis

Roma en Navidad

peregrinacion a roma y asis

Roma en Navidad

Navidad en Roma. Bendición Urbi et Orbe

Desde el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción se respira la Navidad en Roma.

Es ésta una jornada muy especial para los romanos, en la que se rinde homenaje a la Virgen y se da por iniciado el «Natale», la Navidad en Roma. Con la inauguración oficial del alumbrado navideño ya se pueden ver «zampognari» o gaiteros por las calles que representan a antiguos pastores, hoy parte indispensable del tradicional Belén napolitano. De gran belleza en estas fechas son la Via della Croce, Via del Babbuino, Via Frattina, Via Margutta y Borgognona, allí podremos admirar la iluminación de sus monumentos o pasear por sus plazas más famosas como Piazza Navona, Piazza Venezia, la del Popolo, la Piazza di Spagna o la de San Pietro.

Roma es el epicentro de la fe católica, sobre todo el Vaticano. Una visita ineludible en estas fechas es la Misa del Gallo presidida por el Papa Francisco. Es un momento único para los católicos, pero también para los que buscan vivir un acto de tradición en un lugar único.

Pero si queremos vivir un momento único en las fiestas navideñas debemos acercarnos al Vaticano a recibir la bendición papal.

A las 12:00 del mediodía del día 25 de diciembre, el Papa Francisco sale al balcón central de la Basílica del Vaticano para bendecir a la humanidad. Urbi et orbi significa a la ciudad [Roma] y al mundo en latín. Son las fórmulas que se usaban comúnmente al comienzo del manifiesto del Imperio Romano. Hoy, es la bendición más solemne que el Papa puede dar a la ciudad de Roma y al mundo. Se imparte durante el año siempre en dos fechas: el Domingo de Pascua y el día de Navidad, 25 de diciembre, y también es impartida por el Pontífice el día de su elección, en el momento en que se presenta ante Roma y el mundo como nuevo sucesor de san Pedro. Excepcionalmente, frente a la emergencia sanitaria a nivel mundial que supuso el coronavirus, el Papa Francisco decidió conceder esta bendición.

Cada bendición Urbi et Orbi otorga la remisión de los pecados ya perdonados (Indulgencia Plenaria). Las condiciones para recibirla son las previstas por el Derecho Canónico, es decir, si te confiesas (hasta veinte días antes o después), comulgas -y no has caído en pecado mortal- y rezas por las intenciones del Santo Padre.

La culpa del pecado es perdonada por el sacramento de la Reconciliación, pero la pena debe ser satisfecha ya sea por la penitencia, por las buenas obras o en el purgatorio, por lo que la Indulgencia Plenaria es importante.

La bendición Urbi et Orbi, pues, quita la pena por estos pecados y se puede obtener si la recibes con fe y devoción.

El significado de esta bendición es muy profundo. Cristo está vivo y también hoy pasa, transforma y libera. Con Él no tiene más poder, el fracaso no puede impedir que empecemos de nuevo, la muerte se convierte en un paso para el inicio de una nueva vida.

Comparte en:​

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

¿Quieres ver más post?

Polonia II. Tierra de cruz y misericordia

Este tramo del viaje por Polonia se entiende mejor si se contempla como un recorrido que une territorio e historia personal. A medida que el camino avanza por el sur del país, va apareciendo con fuerza una figura que da coherencia a todo el itinerario: San Juan Pablo II. Los lugares que se visitan no son solo puntos en un mapa, sino espacios ligados a su vida, a su formación y a su experiencia de fe. De este modo, el peregrino no solo conoce un país, sino que se acerca a una trayectoria vital concreta, en la que se entrelazan cultura, acontecimientos históricos y una vivencia creyente que ha dejado una huella profunda en la Iglesia contemporánea.

Polonia: Tierra de cruz y misericordia

Polonia ha sido durante siglos un puente entre culturas, imperios y tradiciones. Pero también, en medio de esa complejidad, ha sabido conservar una identidad profundamente marcada por el cristianismo.
Esta peregrinación recorre una parte esencial del alma polaca. No es solo un itinerario de ciudades y santuarios: es un camino que atraviesa la historia reciente de Europa, el arte nacido de la fe y la memoria de un pueblo que ha aprendido a mantenerse en pie incluso cuando todo parecía derrumbarse.

Medjugorje, la cruz como lugar de encuentro

Las apariciones de Medjugorje siguen siendo, también hoy, un tema contemplado por la Iglesia con prudencia. Roma ha reconocido abundantemente los frutos espirituales que brotan en este lugar —conversiones, confesiones, vocaciones, reconciliación y un renovado impulso de oración— y permite que los fieles acudan allí como peregrinos. Pero, al mismo tiempo, no ha declarado auténticas en sentido sobrenatural las presuntas apariciones.