desierto judea epoca juan bautista

Desierto de Judea en tiempos de Juan Bautista

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Desierto de Judea en tiempos de Juan Bautista

En el año quince del reinado de Tiberio César, emperador de Roma, la extraña predicación de un hombre, hasta entonces desconocido, agitó grandemente al pueblo de Judea. Era de linaje sacerdotal, pero no se había instruido en las escuelas; y sin autorización de los rabinos o de las autoridades, proclamaba ser un enviado de Dios con un mensaje para Israel. No se presentó en las sinagogas ni dentro de los patios del templo, donde enseñaban los escribas y los doctores de la ley, sino alzó la voz en el desierto. El desierto es un lugar simbólico para el pueblo de Israel, es lugar de separación del mundo, mientras que las ciudades se veían como espacios de la proliferación del pecado, el desierto era el lugar de penitencia y expiación.

S. Juan vivió y se preparó en el desierto de Judea para una misión espiritual (Mt 3, 1-3; Mc 1, 3-4; Lc 3, 2; Jn 1, 23). No se trata de un desierto como el del Sahara donde hay arena…, no. Desierto, en el sentido de “lugar deshabitado”.

S. Juan tiene mucho éxito. Mateo nos narra que acudían a él todos los habitantes de Jerusalén, toda Judea, todo el valle del Jordán… todo el mundo. S. Juan vestía con vestido de piel y correa de cuero recordando al gran profeta Elías y su dieta pintoresca, de saltamontes y miel silvestre, es la del nómada, la del que está de paso, la del que no está establecido, asentado, aburguesado.

El Desierto de Judea en tiempos de Juan el Bautista era uno de los lugares más áridos y pedregosos de los alrededores de Jerusalén. Extendiéndose desde las montañas de Judea en el este hasta el mar Muerto en el oeste, el desierto de Judea abarcaba gran parte de la tierra que se nombra en las narraciones bíblicas.

La ermita franciscana de San Juan en el Desierto se encuentra a 5 km de la aldea de Ein Karem, en la ladera de la colina, bajo la iglesia se encuentra la gruta: la tradición recuerda que en esta gruta habría vivido su vida de penitencia y de oración S. Juan Bautista antes de anunciar la venida del Señor, a quien bautizó a orillas del río Jordán. Está situada cerca del Jordán, pero del lado este, es decir, del lado del desierto, del lado oeste estaba Jericó, en el lugar preciso en que (según la tradición) el pueblo conducido por Josué después de la muerte de Moisés (unos 13 siglos antes aproximadamente) había cruzado el rio Jordán para entrar en la tierra prometida (Josué 4, 13-19). Por lo cual la intención de S Juan Bautista era colocar al pueblo en el desierto, a las puertas de la tierra prometida, pero fuera de ella. La nueva liberación del pueblo de Israel debía comenzar allí donde había iniciado. El Bautista llama a la gente a situarse simbólicamente en el punto de partida, antes de cruzar el rio. Lo mismo que la primera generación del desierto, también ahora el pueblo ha de escuchar a Dios, purificarse en las aguas del Jordán y entrar renovado en la ciudad santa.

San Juan Bautista en el desierto nos presenta el camino, nos indica cómo llegar a Jesús: Antes de llegar a Jesús hay que cumplir un acto completamente personal. Y, de hecho, mientras predica la conversión, antes de bautizar a la gente, Juan Bautista dice “convertíos”. Y nos dirige hoy ese llamamiento a todos nosotros.

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